De las pruebas a la confianza: la era digital en el sector del cartón ondulado

Por Daniel Velema, director general de Koenig & Bauer Durst GmbH
¿Está preparado el sector del cartón ondulado para dar el salto de la fabricación de prototipos en series pequeñas a la producción digital a escala industrial? La respuesta es un rotundo «¡Sí!».
El sector se encuentra en un punto de inflexión. La impresión digital ya no se limita a pruebas de impresión o aplicaciones de nicho: actualmente es una tecnología de producción fundamental y complementaria a la impresión offset y flexográfica, y contribuye a mejorar la eficiencia global de la producción en la imprenta. Hace tiempo que dejó de ser un experimento. Los transformadores han pasado de la fase de prueba a la convicción.
Sin embargo, la percepción sigue sin estar a la altura de la realidad.
Algunos actores del mercado siguen considerando la impresión digital como una «tecnología extravagante» y no como una solución de producción contrastada. De hecho, muchos procesadores ya han llevado a cabo la transformación y se benefician así de ventajas comerciales tangibles.
Grandes empresas como Smurfit Westrock, Pratt Industries y el Grupo Mondi están invirtiendo a gran escala en esta tecnología como palanca estratégica de crecimiento.
Los obstáculos que aún persisten no residen tanto en la tecnología —como es el caso de nuestra solución Delta SPC130 de una sola pasada y base acuosa— como en la transformación.
Las empresas deben adaptar sus procesos de trabajo, sus modelos de cálculo y su planificación de la producción para aprovechar al máximo el potencial de la impresión digital como tecnología de producción complementaria.
La impresión digital forma parte de una evolución más amplia en el ámbito de la fabricación, que requiere una colaboración más estrecha entre socios y sistemas. Solo resuelve una parte del rompecabezas; por eso, la colaboración con otros proveedores durante un proyecto forma parte de nuestra esencia.
Además, para algunas empresas, este tema aún es nuevo. He observado que esto suele dar lugar a un proceso de decisión más complejo y prolongado.
Sin embargo, nuestros clientes demuestran día tras día que existen argumentos económicos claros a favor de ello. Ya no se trata de la cuestión del «si», sino de la del «cuándo».
Quienes hoy adapten sus procesos y su forma de pensar a ello determinarán cómo será el panorama competitivo del mañana.

